La Fortaleza Mental se sustenta en hábitos. Una publicación del World Economic Forum sobre “Los 10 hábitos (comprobados) que te hacen mentalmente fuerte” lo afirma así.

Los 10 factores tratados resumen muy bien algunos temas que el autor del presente artículo viene tratando hace algún tiempo.

Estos son los 10 elementos que la persona que desee construir Fortaleza Mental debe convertir en hábitos:

1.- Luchar cuando ya te sientas derrotado

La Resiliencia es un ingrediente indispensable de la Fortaleza Mental y se manifiesta a partir de la lucha.

La Vida convoca luchadores o víctimas, no existe otra categoría. Quien subestima sus rigores termina siendo víctima, quien sobrestima su capacidad concluye igual.

La Vida solo respeta a quien lucha en todo momento, con el mayor esfuerzo y compromiso, como quien no tiene puentes tendidos tras de sí.

La pelea permanente por “vivir bien” o “no vivir mal” es uno de los pocos factores comunes a esa porción del género humano que no se ha incluido entre las víctimas. Esa acción contenciosa otorga la primera y única profesión común: precisamente la de “luchador en la vida”, todas las otras habilidades y conocimientos cumplen con sumarse a ésta.

Solamente quien hace de la lucha su “profesión” esencial puede encontrar alegrías en la refriega y reposo en la contienda.

2.- Retrasar la gratificación

La Paciencia constituye fundamento de la Fortaleza Mental.

Sin Paciencia se hacen viajes cortos, se navega en superficie, se coquetea con la seducción de “lo promedio”, aquello que se halla tan cerca de lo mediocre. Sin Paciencia no se gestan ni se desarrollan buenos planes, no se cautiva a los clientes, no se enamora al mercado ni se vence al competidor. Y por sobre todo no se supera la soledad que acompaña el trayecto. La Paciencia tiene la virtud de alinearse con ése médico infalible que tiene la naturaleza: el tiempo. Éste es quien al final remedia y resuelve todo.

La Impaciencia es, estadísticamente, la causa mayor del fracaso de los buenos emprendimientos, es homicida de proyectos y obstáculo para su éxito.

3.- Cometer errores, parecer un idiota, e intentarlo de nuevo, sin vacilar

Aceptar y superar la comisión de errores construye Fortaleza Mental.

Evitar la comisión de errores tiene dos consecuencias grandes: por una parte la inacción que deja todo a merced de las circunstancias y por otra el riesgo de no conseguir un acierto.

En la falta de acción existe estancamiento e involución y sin aciertos no existe progreso.

La extendida cultura de aversión al riesgo es precisamente una extensión del atávico temor que se tiene de cometer errores. Desde tierna edad se enseña a las personas a “cometer la menor cantidad de errores posibles”, a pensar media docena de veces antes de decir o hacer algo que pueda estar equivocado.

Se mistifican los aciertos al costo de cometer los menores errores posibles, por lo tanto son pocos los errores y escasos los aciertos.

La virtud del error es que precisamente crea el vehículo por medio del cual se llega al acierto. Este vehículo es el aprendizaje.

Se aprende mucho más de un error que de cien aciertos.

4.- Mantener tus emociones bajo control

Sin autocontrol de emociones la Fortaleza Mental es ajena.

El Dominio Propio es estado indispensable para el ejercicio de la vida. El control de las emociones es mecanismo de equilibrio vital para enfrentar la adversidad, pues ella llega con intensidad. Cuando los problemas no son tratados con Dominio Propio, desaparece el equilibrio, se combate fuego con fuego y se avivan las llamas.

Si el hombre no tiene capacidad de controlarse a sí mismo entonces no tiene capacidad de controlar sus problemas.

En la lid cotidiana con las contrariedades, la razón debe imponer buenos argumentos. Sin ello no existe posibilidad de victoria. La  convocatoria se dirige a la razón porque la lid está plagada de emotividad. Y si bien el objetivo no es eliminar emociones o desconocerlas, es imperativo impedir que dominen las circunstancias. Los conflictos están revestidos de sentimientos intensos, las emociones se filtran por todas partes, por cada resquicio que establece la adversidad.

5.- Hacer cosas que temes

Superar el temor haciendo precisamente aquello que se teme es la vía más corta para alcanzar Fortaleza Mental.

El hombre tiene pocos enemigos más poderosos que el miedo y el temor, y con ninguno se comporta con tanta indiferencia y desinterés. Las personas cohabitan con el temor, al punto que su calidad de vida se mide en términos de los temores que hayan podido superar, y su propia Libertad como consecuencia de la victoria que eventualmente alcanzan sobre ellos.

Los problemas importan, los temores no; todos los problemas tienen solución, pero los temores son carga muerta. Cada problema trae consigo un mundo de oportunidades, el temor solo sufrimiento, frustración y derrota. Los problemas son, muchas veces, efecto de errores o productos del azar; los temores son siempre vástagos del equívoco. Todo temor conduce a un error,  a una equivocación, a un  paso en falso. Los problemas obligan a las personas a encontrarse con lo mejor que tienen: convicciones profundas, fe, reservas de energía y creatividad; los temores succionan todo lo positivo. Los problemas colocan al hombre en un estado de tensión dinámica, la misma que un tigre tiene el momento de atacar a su presa, los temores en cambio, lo dejan en estado de laxitud. Esta es la triste comparación que existe entre un tigre y una babosa. Y mientras la naturaleza nunca permite que el tigre que se comporte como una babosa sobreviva, sí permite que el hombre lo haga.

6.- Confiar en tu instinto

El instinto es una manifestación de las profundas e íntimas vertientes de sabiduría que tienen todos los hombres, y de ésas vertientes se nutre la Fortaleza Mental.

¡Hay momentos que la única seguridad que no abandona al hombre es la que tiene en su interior, la que posee en sí mismo!

Estas son las situaciones más preciosas que existen, pues si las pruebas se superan, la experiencia se recuerda para siempre. Ningún hombre es el mismo después de superar circunstancias en las que solo le quedó la Confianza en sí mismo. De ésas pruebas se sale con enorme satisfacción, sano orgullo y amor propio.

Para bien o para mal, para fortuna o infortunio, aquello que se deba hacer, hay que hacerlo con total Confianza.

Los Resultados importan menos que el respeto que el hombre se debe a sí mismo, a su capacidad, a su instinto, a la fuerza que lo mantiene activo y al deseo que lo anima hacia los propósitos que tiene.

Si no se alcanza lo que se espera, luego se hará. No existe pérdida en la campaña donde se invierte lo mejor que se tiene, si no se gana se aprende, y si se aprende se gana la próxima vez.

7.- Liderar cuando nadie más te sigue

La Fortaleza Mental se construye en soledad.

“Es fácil establecer una dirección y creer en ti mismo cuando tienes apoyo, pero la verdadera prueba de fortaleza es lo bien que resuelves cuando nadie más cree en lo que estás haciendo. Las personas con fuerza mental creen en sí mismas y mantienen el curso hasta que ganan a la gente y su forma de pensar” (World Economic Forum).

Las personas y profesionales que fundamentan su estado emocional en el conocimiento y construcción de sí mismos, son mucho más competitivos que aquellos que tienen un acercamiento intelectual a las cosas y entienden el mundo de acuerdo a la percepción de “externalidades”, es decir de cosas que suceden fuera de ellos mismos.

Cuando el hecho de afirmar que la Felicidad se encuentra al interior de uno mismo se interpreta como una verdad de Perogrullo (en el mejor de los casos), o algo “cursi” (en el peor), se desprecia uno de los caminos más poderosos para el desarrollo de Competitividad Profesional, puesto que poco queda fuera del alcance de la persona dueña de sí misma.

La autoestima, confianza, seguridad en uno mismo, paciencia, empatía, compasión, tolerancia y amor, son valores que no se desarrollan a partir de lo que existe fuera de cada persona, y constituyen elementos que soportan la Competitividad Profesional como pocas cosas.

Es cierto que cuando “la aptitud mengua, la actitud reina”. Y la Actitud es simplemente producto del Desarrollo Personal, del crecimiento interno, del equilibrio emocional que emerge de quien se cultiva internamente con igual o mayor énfasis del que adopta para sus capacidades intelectuales y técnicas.

8.- Centrarte en los detalles, incluso cuando tu mente esté aturdida.

La Fortaleza Mental es una obra grandiosa que se construye con piezas pequeñas.

Y es que Éxito se escribe en realidad con “e” minúscula. Si existe la gran victoria, el triunfo final o el Éxito grandioso, éste no es nada más que una suma delicada de éxitos con “e” minúscula: logros pequeños, concretas victorias.

El éxito es, en realidad, un pequeño detalle. ¡Pero a no olvidar que de Detalles están hechas las cosas importantes!, cómo de átomos el universo.

9.- Ser amable con las personas que son groseras contigo.

La grandeza se mide en la capacidad de responder bien por mal.

Las personas que se conducen bajo premisas racionales para dirimir conflictos, triunfan siempre sobre personas que hacen prevalecer factores emocionales en sus acciones.

Existen pocos ejemplos más ilustrativos de lo anterior que la diferencia entre Reacción y Respuesta.

Una Reacción, en tanto no constituya parte concreta de una respuesta, pocas veces alcanza efectividad y ventaja en las interacciones. Bien se trate de una relación personal mundana o una negociación importante, quién simplemente reacciona desde la compulsión que activa el entramado emocional, pierde o se debilita siempre.

Quien Responde, por otra parte, tiene control de la situación.

10.- Ser responsable de tus acciones, sin importar cuáles sean.

La Mente Competitiva considera el Resultado como producto de SU desempeño, nunca del desempeño de los demás.

Cuando una persona depende de las cosas que suceden en su exterior para calificar sus resultados en la vida, siempre engrosa las filas de los perdedores. Es necesario vivir en función de lo Interno, de lo que se tiene “adentro”, allá están los parámetros que importan y que garantizan la estabilidad emocional, que a su vez tiene valor incomparable para un desempeño altamente competitivo.


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[Información e imágenes tomadas de www.emprendices.co]

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